El equipo de Guillermo Barros Schelotto saldrá a la
Bombonera con la necesidad del triunfo ante los ecuatorianos para ir a la
conquista de su séptima Copa Libertadores. Pavón por Benedetto es el único
cambio en el local respecto de la derrota en la altura de Quito.
Boca recibirá esta noche, desde las 21.45, en la Bombonera a
Independiente del Valle de Ecuador en la revancha por la segunda semifinal de
la Copa Libertadores con la obligación de revertir el resultado adverso de la
ida, cuando cayó por 2-1 en Quito ante el equipo que se reveló como la sorpresa
del certamen.
Para pasar a la final del torneo más importante de clubes
del continente, el equipo que dirige Guillermo Barros Schelotto debe ganar al
menos por 1-0. Por su parte, los ecuatorianos clasificarán ganando, empatando y
de conseguir un gol o más tendrán que caer derrotados por dos goles de
diferencia. Si el encuentro termina 2-1 para el Xeneize habrá ejecución de
penales.
Boca intentará dar vuelta una serie que, altura mediante, se
le complicó en los 2800 metros de Quito.
El once que conduce el director
técnico uruguayo Pablo Repetto tendrá que justificar en el llano lo que
consiguió en forma justa hace una semana.
En caso de pasar, el equipo argentino jugará su undécima
final, en las que consiguió hasta ahora seis títulos, mientras que de
clasificar el conjunto del Valle de Sangolqui jugará por primera vez esa
instancia en sus jóvenes 58 años de vida, en una campaña muy sorpresiva.
Pero más allá de que la historia también juega, Boca va a
tener que hacer pesar otras cosas para imponerse a un equipo que los octavos y
cuartos de final los pasó de visitante ante River (último campeón) y los Pumas
de la UNAM, respectivamente, y que en la primera ronda sólo perdió en esa
condición ante Atlético Mineiro de Brasil.
El conjunto ecuatoriano se encontrará mañana con la leyenda
de la Bombonera para medir no sólo su fortaleza futbolística, sino también la
anímica, ante el grito de las sesenta mil personas que hacen que el cemento por
momentos tiemble ante tanto fervor.
“Ellos tiene la altura, nosotros tenemos la Bombonera”, dijo
Agustín Orion apenas terminado el encuentro en Quito. “Nuestro público se va a
hacer sentir”, agregó el arquero. Igualmente, Boca tendrá que mejorar su
momento futbolístico y tratar de revertir sus errores defensivos, que
convirtieron hace una semana en figura al rápido y peligroso Bryan Cabezas y a
José Angulo.
“No tenemos la obligación de ser campeones”, dijo el martes
el Mellizo Guillermo en conferencia de prensa y, más allá de las discusiones
que se registraron alrededor de estas expresiones, quedó claro que la intención
del técnico era reducir la presión sobre un plantel que sabe que ganar la
Libertadores es el puente para llegar a Japón, el gran objetivo que proponía en
su campaña electoral el presidente del club, Daniel Angelici, antes de los
comicios de 2011.

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