Tras el furor por los Juegos Olímpicos, muchos chicos se
acercaron para probarse en saltos ornamentales, nado sincronizado y badminton,
entre otras disciplinas.
![]() |
| Piletazo. Lautaro tiene 12 años y se enamoró de la prueba de saltos ornamentales tras ver los Juegos. Foto: Silvana Boemo. |
Pasaron los Juegos Olímpicos de Río 2016 y atrás quedaron
las postales de grandes atletas subiéndose a los podios y también las de
protagonistas ignotos para el gran público en pruebas que ni siquiera el
aficionado común conoce las reglas. ¿Qué pasó en la Argentina después de ver
por TV algunos de los deportes que no son populares? Lejos del imán del fútbol,
el tenis y el vóley, entrenadores, profesores de gimnasia y dirigentes de
clubes comenzaron a recibir muchas más consultas de chicos y adultos a quienes
se le despertó la inquietud de practicar disciplinas “no tradicionales”.
Los saltos ornamentales llamaron la atención. Hay que
tirarse a la pileta desde las alturas, una práctica que aquí no es muy usual.
“Ya recibimos seis mails de gente interesada cuando en general nos envían un
correo solo mensualmente”, cuenta Andrea De Ruvo, profesora en Racing Club de
Avellaneda. “Con mi marido enseñamos en el Cenard, que tiene la pileta
reglamentaria. Este es un deporte que está resurgiendo, pero hay sólo unos cien
que lo practican en todo el país”, aclara entusiasmada. Y afirma que: “No es
fácil que los padres manden a los chicos a tirarse al agua desde 10 metros.
Prefieren que vayan a natación u practiquen otros deportes”.
“Mi hermana tiene 8 años y desde principios de año comenzó a
practicar saltos en Racing. Vi los Juegos Olímpicos, a las chinas y le dije a
la profe que yo también quería empezar a saltar”, dice Lautaro Escobar.
Por ahí cerca anda Lautaro Escobar, que tiene 12 años y
desde hace poquito el corazón dividido: juega al fútbol en UAI Urquiza, pero
también comenzó a practicar saltos ornamentales. “Mi hermana tiene 8 años y
desde principios de año comenzó a practicar saltos en Racing. Tuvo una
competencia en Mar del Plata y yo le decía a mi papá que me gustaba. Vi los
Juegos, a las chinas y le dije a la profe que yo también quería empezar a saltar”,
le confiesa Lauti a Clarín.
Con el tenis de mesa –popularmente conocido como ping pong–,
pasó algo similar. Muchos se engancharon viendo las contorsiones de los
jugadores para realizar un saque o la tensión para soportar un intenso peloteo.
Fernando Minc, director de la Escuela Top Minc, ubicada en Caballito, cree que
la experiencia de estos Juegos “fue positiva”. Y explica: “Pasaron partidos
casi completos y eso les sirvió a nuestros federados. Además, noté la
repercusión en los mails y llamados telefónicos que nos hicieron. Las consultas
crecieron un 50% por encima de lo habitual”.
En nado sincronizado descollaron las rusas Svetlana
Romashina y Natalia Ishchenko quienes asombraron con su coordinación y ritmo
cercano a la perfección. “No hay con qué darles”, sostiene Gabriela Viglino,
quien fue juez en Río de Janeiro y aquí está al frente de la escuela Nademos.
“La cantidad de mensajes que recibí fue increíble. Ahora los estoy contestando.
Muchas mamás querían saber si podían inscribir a sus hijas. Tiene lo que les
gusta a las nenas: danza, coreografía musical y natación”, detalla.
El handball tiene más llegada porque se practica mucho a
nivel colegial. Sin embargo, el rendimiento de La Garra, el seleccionado
femenino, y Los Gladiadores, los varones, tuvo su efecto. Cristian Sánchez,
coordinador de la Escuela Municipal de Quilmes, donde también se practica
atletismo y otros deportes olímpicos, argumenta: “Los Juegos se ven mucho por
televisión y eso repercutió mucho en los chicos. Ya lo habíamos visto cuando
durante los Juegos Panamericanos: de 15 o 20 chicos pasamos a tener el doble”.
A los 6 años, Thiago no oculta su timidez, pero también deja ver su sonrisa en
el Polideportivo Reynaldo Gorno, donde desde hace unos días empezó a practicar
handball. No bien terminaron los Juegos, sus papás lo llevaron a practicar y
este pequeño hincha de Boca se describe: “Soy derecho y me gusta tirar al arco.
Quiero ganar una medalla”.
Otro deporte que acaparó asombros fue el tiro con arco. Aun
con tribunas vacías, los deportistas mostraron su buen pulso para dar en el
blanco. “Cuando el deporte sale en la TV crece el entusiasmo. Estos días
aumentaron un 60% las consultas”, puntualiza Gabriel Aquino, del Club
Universitario de Arquería, que detalla que entre los 350 socios activos de la
entidad hay unos 60 chicos.
Héctor Díaz es el presidente de la Subcomisión de badminton
del club Harrods Gath&Chaves. Los 15 días olímpicos multiplicaron las
consultas en la sede de Palermo. “Mucha gente nos llamó... Si alquilábamos
cancha, cuánto costaba jugar. Pero aquí hay que ser socio para jugar. Igual fue
significativo y podría decir que se incrementó en un 700% la cantidad de gente
que llamó. Hasta nos preguntaron si en Morón había algún lugar para jugar al badminton.
Allí hay una escuela, aficionados y hasta un equipo de elite que conforman unos
65 jugadores”, cierra.
Fuente: www.clarin.com

No hay comentarios.:
Publicar un comentario